Cuidados de la piel

La importancia de cuidar nuestra piel

Dices que quieres lucir espectacular. Pues bien, ¿qué tanto te preocupas por el cuidado de tu piel? Tu capa protectora está expuesta a múltiples agentes, ella requiere de ciertos cuidados y es preciso que tú los conozcas para que puedas consentirla y mimarla como se merece. Lavar con solo agua y jabón no es suficiente; una dieta balanceada y hábitos regulares de limpieza son necesarios para que tu piel no solo se vea bien sino que además te ayudarán a prevenir diversas enfermedades.

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¿Cuáles son los enemigos de tu piel?

Como decíamos antes, existen ciertos actores que van en detrimento de nuestra piel. Es cierto que esta se ve afectada por el paso de los años, sin embargo hay elementos que ayudan a acelerar el proceso de desgaste y que, si no se tratan a tiempo, resultan muy difíciles de disimular. De acuerdo con el sitio http://www.americatv.com.pe/, el 75% de los agentes que afectan la piel provienen de vicios externos. Según esta web,  el alcohol, el tabaco, la falta de sueño y la exposición a los rayos solares alteran la elasticidad de nuestra capa protectora, influyendo en la producción de colágeno y propiciando la prematura aparición de arrugas. ¿Sabías que las mujeres que fuman desarrollan tres veces más arrugas que las no fumadoras?

 

Algunas enfermedades de la piel

La cuestión va mucho más allá del tema estético; si no sigues rutinas regulares de limpieza o no adoptas los cuidados necesarios expones a tu piel a una serie de enfermedades que pueden llegar a ser bastante complicadas:

Hongos: Se desarrollan en lugares mojados, oscuros y sucios, como en los pies. Casi siempre las infecciones por hongos resultan leves, afectando sólo a la piel, el cabello o las uñas.

El cáncer de piel: Su principal factor de riesgo proviene de los rayos ultravioleta de la luz solar, los cuales originan cambios en el ADN de las células.

Escabiosis: Esta enfermedad es originada por ácaros, estos insectos excavan en la piel y depositan sus huevos en los poros. Esta dolencia se caracteriza por la continua picazón y la erupción cutánea. Para prevenir la escabiosis se recomienda lavar la ropa con agua caliente y aplicar regularmente las cremas recetadas por el especialista.

Dermatitis de contacto: Esta enfermedad se presenta como una reacción alérgica que puede estar motivada por agentes irritantes como detergentes, plantas, químicos, etc.

 

Cuidados básicos

Tu rutina de limpieza debe incluir tres pasos elementales: Limpiar, Tonificar e Hidratar. Limpiar para quitar suciedad e impurezas. Tonificar para una mejor humectación. Hidratar para  mantener la humedad natural de la piel y protegerla de los rayos solares, los radicales libres y otros agentes externos.

 

Limpiar

Si diariamente limpias tu piel, tus poros van a estar limpios y libres de grasa. Esta rutina deberás hacerla dos veces al día, ojalá por la mañana y por la noche, no importa si eres hombre o mujer. Si lo haces antes de acostarte retiras el maquillaje y remueves toda aquella suciedad acumulada a lo largo del día, además estimulas su regeneración mientras duermes. El aseo de la mañana ayuda a retirar los residuos del producto regenerador que usaste la noche anterior.

En el proceso de limpieza puedes optar por distintos productos, ya sean geles, cremas o aceites. Recuerda siempre elegir aquel producto que se ajuste a tu tipo de piel y que contenga ingredientes de origen natural y libres de jabón.

 

Tonificar

Tonifica tu piel dos veces al día, una en la mañana y otra en la noche. Si lo haces regularmente ayudas a que tu piel reciba una mejor hidratación y absorba mejor los nutrientes. Este ejercicio mejora el aspecto de los poros ya que ayuda a  restaurar el manto ácido.

Cuando elijas tónico opta por los productos purificantes o hidratantes, dependiendo de tu tipo de piel. Omite los tónicos astringentes, aún si tienes piel grasa, estos pueden provocarte irritación.

 

Hidratar

Este proceso se lleva a cabo una vez has tonificado tu piel; recuerda que el agua que pierde no se recupera de nuevo, así que hidratarla es fundamental. Realiza este paso dos veces al día, en la mañana y en la noche, así harás que tu piel mantenga su humedad natural y luzca radiante e hidratada.

Cuando hidrates en la mañana emplea una crema hidratante que te proteja de la contaminación, la polución y demás agentes nocivos para tu piel. Muchos hidratantes para el día cuentan con protector solar, lo que ayuda a conservar hidratada la piel y a protegerla de  los daños ocasionados por los rayos ultravioleta. En la noche emplea un humectante que ayude a relajar tu piel y regenerarse mientras estás durmiendo.

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